La religión no es meramente "imaginaria": en tanto que expresión social, la religión es un fenómeno real y tangible y no existe ninguna sociedad sin religión. Para Durkheim, percibimos en tanto que individuos la existencia de una fuerza más poderosa que nuestras propias individualidades. Esa fuerza es nuestra dimensión social a la que le atribuimos un rostro sobrenatural. Esto nos conduce a expresarnos religiosamente de manera colectiva acrecentando a su vez ese poder simbólico. La religión sería así la expresión de la conciencia colectiva, o si se quiere, la fusión de nuestras conciencias individuales que se fragua, ella misma, una realidad propia.
La complejidad de los sistemas religiosos es directamente proporcional a la complejidad de las sociedades. Esto explicaría el hecho de que sociedades menos complejas tengan sistemas religiosos menos elaborados. Los aborígenes australianos, por ejemplo, asignan simplemente un tótem a cada clan particular.
Cuando una sociedad entra en contacto con otras, existe una tendencia a enfatizar el universalismo. Sin embargo, de la misma manera que la división del trabajo le da al individuo según Durkheim la ilusión de un rol más importante, los sistemas religiosos apuntan crecientemente a la conciencia y salvación individual.
En su obra "Formas elementales de vida religiosa" Durkheim define la religión en los términos siguientes: Una religión es un sistema unificado de creencias y prácticas referidas a cosas sagradas, es decir, que se separan y prohíben, creencias y prácticas que unen sus adherentes en una comunidad moral singular llamada Iglesia". Esta definición es de tipo funcional, en el sentido que explica el rol de la religión en la vida social: esencialmente, unifica sociedades. Durkheim define la religión distinguiendo claramente entre lo sagrado y lo profano con lo que puede establecerse un paralelismo entre la distinción entre Dios y los humanos.
La complejidad de los sistemas religiosos es directamente proporcional a la complejidad de las sociedades. Esto explicaría el hecho de que sociedades menos complejas tengan sistemas religiosos menos elaborados. Los aborígenes australianos, por ejemplo, asignan simplemente un tótem a cada clan particular.
Cuando una sociedad entra en contacto con otras, existe una tendencia a enfatizar el universalismo. Sin embargo, de la misma manera que la división del trabajo le da al individuo según Durkheim la ilusión de un rol más importante, los sistemas religiosos apuntan crecientemente a la conciencia y salvación individual.
En su obra "Formas elementales de vida religiosa" Durkheim define la religión en los términos siguientes: Una religión es un sistema unificado de creencias y prácticas referidas a cosas sagradas, es decir, que se separan y prohíben, creencias y prácticas que unen sus adherentes en una comunidad moral singular llamada Iglesia". Esta definición es de tipo funcional, en el sentido que explica el rol de la religión en la vida social: esencialmente, unifica sociedades. Durkheim define la religión distinguiendo claramente entre lo sagrado y lo profano con lo que puede establecerse un paralelismo entre la distinción entre Dios y los humanos.
Aquí dejo un link acerca del tema.
http://www.youtube.com/watch?v=j2a6d0TR7bo&feature=player_embedded

Revisado - Primer Ciclo 2 - 5/02/2010
ResponderEliminarBien tus dos publicaciones, los videos si los puedes poner directamente en el blog complementarían mejor el texto.
El domingo cierro el primer ciclo, así que recuerda que debe haber un tercer post sobre Weber...