miércoles, 12 de mayo de 2010
Panoptismo

Modelo de vigilancia social construyendo esta idea a partir de una metáfora de la sociedad que la denomina Panóptico, "forma arquitectónica que permite un tipo de poder del espíritu sobre el espíritu, una especie de institución que vale tanto para las escuelas como para los hospitales, las prisiones, los reformatorios, los hospicios o las fábricas. El panóptico era un sitio en forma de anillo en medio del cual había un patio con una torre en el centro. El anillo estaba dividido en pequeñas celdas que daban al interior y al exterior y en cada una de las celdas había, según los objetivos de la institución, un niño aprendiendo a escribir, un obrero trabajando, un prisionero expiando sus culpas, un loco actualizando sus locuras, etc. En la torre central había un vigilante y como cada celda daba al mismo tiempo al exterior como al interior, la mirada del vigilante podía atravesar toda la celda.
A través de la metáfora del panoptismo, Foucault intenta apuntar al conjunto de mecanismos que operan en el interior de todas las redes de procedimientos de lo que se sirve al poder el panoptismo ha sido una invención tecnológica en el orden del poder, como la máquina de vapor en el orden de la producción. Esta invención tiene esto de particular: que ha sido utilizada en un principio en niveles locales: escuelas, cuarteles, hospitales... Se ha aprendido a confeccionar historiales, a establecer anotaciones y clasificaciones a hacer la contabilidad integral de estos datos individuales
Video:
http://www.youtube.com/watch?v=DW7FG8bFitg&feature=related
Michel Foucault
martes, 20 de abril de 2010
Norbert elias
Elias pretende demostrar que la estructura de las funciones psíquicas y la orientación del comportamiento están íntimamente relacionadas con la estructura de las funciones sociales y con los cambios en la relación entre los seres humanos. Es un proceso que, con variantes, se da en todas las sociedades, no sólo en las occidentales, y aunque no está dirigido racionalmente, ni tampoco es rectilíneo, se observa en él una tendencia a la igualación de las formas de vida, conducta y comportamiento, es decir, a la nivelación de los grandes contrastes. A través de un mecanismo complejo de coacciones y de interdependencias y, sobre todo, a lo largo de mucho tiempo, se va produciendo una transformación progresiva del comportamiento hasta alcanzar nuestra pauta actual, nuestra “civilización”.
jueves, 25 de marzo de 2010
Berger y Luckmann
La realidad aparece aquí como una construcción humana, que estudian desde la sociología cognitiva, e informa acerca de las relaciones entre los individuos y el contexto en el que se desenvuelve su dimensión social.
El análisis fenomenológico de Berger y Luckmann permite un acercamiento a lo cotidiano, a la vida diaria, porque es la vida diaria, como radiografía habitual del acontecer, la imagen más visible y reconocible de la realidad. En ese escenario, conocen las pautas de comportamiento, los actores y los agentes de la dinámica social, los mecanismos de socialización que llevan al equilibrio cotidiano y predeterminan el ‘everyday life’, la vida diaria, donde el ‘sentido común’ es la ley común de las relaciones. Los problemas sobrepasan esas pautas, son la sorpresa de lo no común, de lo inhabitual, de lo no cotidiano.
El individuo aparece como un producto social –el homo socius-, definido por las sedimentaciones del conocimiento que forman la huella de su biografía, ambiente y experiencia. Circunstancias que determinan el rol que va a jugar en el espacio social. El espacio social no forma parte, pues, del orden natural, sino que es una construcción, eso sí basada en la naturaleza humana, que tiende a la búsqueda de la estabilidad, por lo que esa ‘necesidad antropológica’ de orden se transforma en un orden social, en una construcción artificial.
La realidad social nace de una construcción dialéctica continuada, depurada por el consenso de sus actores, que es el que da identidad a la estructura social. La comunicación juega un papel significativo en el proceso de construcción social de la realidad. Por un lado, las relaciones personales, como base del consenso, pero también la comunicación socializadora de las instituciones que fijan las pautas de la convivencia y la participación, y, lógicamente, la específica de los medios, que contribuyen a la distribución social del conocimiento y el reforzamiento del consenso institucional en el que se asienta una sociedad concreta. Al tiempo, sirven para que las matrices que describen el ‘sentido común’ en una sociedad dada sirvan a la formación de un ‘universo simbólico’. Una tarea de administración del conocimiento, pero también de los ‘mecanismos de mantenimiento’ que le aportan estabilidad y durabilidad. Este papel de los medios está legitimado por la aceptación de su función, lo que les confiere un carácter de institución social.
El análisis fenomenológico de Berger y Luckmann permite un acercamiento a lo cotidiano, a la vida diaria, porque es la vida diaria, como radiografía habitual del acontecer, la imagen más visible y reconocible de la realidad. En ese escenario, conocen las pautas de comportamiento, los actores y los agentes de la dinámica social, los mecanismos de socialización que llevan al equilibrio cotidiano y predeterminan el ‘everyday life’, la vida diaria, donde el ‘sentido común’ es la ley común de las relaciones. Los problemas sobrepasan esas pautas, son la sorpresa de lo no común, de lo inhabitual, de lo no cotidiano.
El individuo aparece como un producto social –el homo socius-, definido por las sedimentaciones del conocimiento que forman la huella de su biografía, ambiente y experiencia. Circunstancias que determinan el rol que va a jugar en el espacio social. El espacio social no forma parte, pues, del orden natural, sino que es una construcción, eso sí basada en la naturaleza humana, que tiende a la búsqueda de la estabilidad, por lo que esa ‘necesidad antropológica’ de orden se transforma en un orden social, en una construcción artificial.
La realidad social nace de una construcción dialéctica continuada, depurada por el consenso de sus actores, que es el que da identidad a la estructura social. La comunicación juega un papel significativo en el proceso de construcción social de la realidad. Por un lado, las relaciones personales, como base del consenso, pero también la comunicación socializadora de las instituciones que fijan las pautas de la convivencia y la participación, y, lógicamente, la específica de los medios, que contribuyen a la distribución social del conocimiento y el reforzamiento del consenso institucional en el que se asienta una sociedad concreta. Al tiempo, sirven para que las matrices que describen el ‘sentido común’ en una sociedad dada sirvan a la formación de un ‘universo simbólico’. Una tarea de administración del conocimiento, pero también de los ‘mecanismos de mantenimiento’ que le aportan estabilidad y durabilidad. Este papel de los medios está legitimado por la aceptación de su función, lo que les confiere un carácter de institución social.
HABERMAS, ACCIÓN COMUNICATIVA.

Habermas propone un modelo que permite analizar la sociedad como dos formas de racionalidad que están en juegosimultáneamente: la racionalidad sustantiva del mundo de la vida y la racionalidad formal del sistema, pero donde el mundo de la vida representa una perspectiva interna como el punto de vista de los sujetos que actúan sobre la sociedad, mientras que el Sistema representa la perspectiva externa, como la estructura sistémica (la racionalidad técnica, burocratizada-weberiana, de las instituciones).
Habermas estudia a la sociedad como un conglomerado de sistemas complejos, estructurados, donde el actor desaparece transformado en procesos (sistema-racional-burocrático), y por otro lado, también incluye el análisis sociológico que da primacía al actor, como creador inteligente pero a la vez sumergido en la subjetividad de los significados del mundo vital. Es más, uno no debemos confundir sociedad con mundo de la vida: la sociedad, no es equivalente al mundo de la vida, dado que la sociedad es, a la vez, mundo de la vida y sistema.
Habermas estudia a la sociedad como un conglomerado de sistemas complejos, estructurados, donde el actor desaparece transformado en procesos (sistema-racional-burocrático), y por otro lado, también incluye el análisis sociológico que da primacía al actor, como creador inteligente pero a la vez sumergido en la subjetividad de los significados del mundo vital. Es más, uno no debemos confundir sociedad con mundo de la vida: la sociedad, no es equivalente al mundo de la vida, dado que la sociedad es, a la vez, mundo de la vida y sistema.
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